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Cuando los datos se vuelven política: El caso de Bolivia y la urgencia regional

agosto 22, 2025
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Pocas veces se aprovecha un evento regional para presentar ante la comunidad una propuesta de política pública con visión de país, especialmente en un contexto de cambio de gobierno. Pero eso fue precisamente lo que ocurrió en La Paz durante Abrelatam/ConDatos 2025: la presentación de la primera propuesta de Política Nacional de Datos de Bolivia, elaborada por la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación (AGETIC), en colaboración con Datamorfosis y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Esta política reconoce que los datos son una infraestructura esencial para el desarrollo, la justicia social y la sostenibilidad, en línea con los principios internacionales establecidos por la OCDE, que promueven el uso responsable, interoperable y estratégico de los datos para generar valor público (OCDE, 2023). 

 

“Son el puente entre el conocimiento y la acción pública” –Andrea Barenque

 

¿Por qué una política de datos importa?

Vivimos en un mundo donde los datos cruzan fronteras institucionales y nacionales, y son utilizados por gobiernos, empresas y las personas, muchas veces bajo marcos legales ambiguos. Cada día se generan más de 328 millones de terabytes de datos (Statista, 2024), pero su valor no está en el volumen, sino en su uso estratégico. En este contexto, una política de datos bien definida resulta fundamental para garantizar un uso justo, ético y efectivo, particularmente en un escenario en el que los países avanzan hacia estrategias nacionales de inteligencia artificial que exigen infraestructuras de datos sólidas, integrales y confiables.

Más que un documento técnico, una política de datos permite definir reglas, roles y responsabilidades sobre cómo se generan, comparten, protegen y usan los datos. Es la base para una toma de decisiones más informada, democrática, y para que los datos públicos se conviertan en un activo nacional capaz de transformar sectores clave como salud, educación, seguridad o justicia y derechos humanos en general, en lugar de permanecer aislados o subutilizados.

 

Bolivia: del diagnóstico a la visión de futuro

Para construir esta política, el gobierno boliviano aplicó una herramienta de autodiagnóstico de gobernanza de datos, desarrollada por Datamorfosis y el BID. Esta herramienta —una versión mejorada de la utilizada en Perú y Belice (BID, 2022)— permitió identificar fortalezas, particularidades, vacíos institucionales y áreas de oportunidad para diseñar una hoja de ruta realista y ambiciosa.

El resultado fue una propuesta que articula tres pilares clave:

  1. Una narrativa que reconoce a los datos como infraestructura para el desarrollo.
  2. Un modelo de gobernanza que conecta niveles estratégicos, sectoriales y operativos.
  3. La designación de una persona Líder Nacional de Datos, figura clave para coordinar esfuerzos institucionales de manera transversal en este nivel.

Además, se elaboró un Plan de Acción progresivo, pensado para implementarse en fases, comenzando por acciones de alto impacto y bajo costo.

¿Y ahora qué sigue?

Tras las elecciones generales en Bolivia y el cambio de gobierno, el futuro de esta política dependerá de la voluntad del nuevo liderazgo para consolidar los avances alcanzados, reconociendo el valor de una iniciativa construida con la participación de diversos actores nacionales y el respaldo técnico y financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) mediante recursos de cooperación internacional. La propuesta ya está sobre la mesa, sustentada en evidencia y metodologías comprobadas. El desafío ahora es convertir esta hoja de ruta en una auténtica política de Estado, que trascienda los ciclos políticos y garantice la continuidad del trabajo conjunto y del compromiso con el desarrollo del país.

Desde Datamorfosis, creemos que el caso de Bolivia es más que un anuncio: es un ejemplo replicable. La herramienta de autodiagnóstico está disponible para ser aplicada en otros países de América Latina y el Caribe. En un contexto donde la inteligencia artificial y los datos se entrelazan con la acción pública, los países sin políticas de datos estarán en desventaja estratégica (UNESCO, 2021).

En ese contexto, Andrea Barenque, fundadora de Datamorfosis, resumió así lo que significa este avance para la región:

“Nuestra visita a Bolivia fue una confirmación de que muchas de las batallas que damos desde la gobernanza de datos —como la protección de los datos personales— siguen siendo urgentes y profundamente vigentes. América Latina es tan diversa como compleja, pero compartimos una necesidad común: fortalecer las reglas del juego en un mundo cada vez más impulsado por datos.” — Andrea Barenque, fundadora de Datamorfosis

Este hito no solo marcó un antes y un después para Bolivia, sino que también abrió una conversación sobre lo que significa avanzar hacia una política de datos en América Latina. Tal como señaló Atenas Hernández, participante del proceso:

“Bolivia nos dijó mucho sobre los datos, principalmente que son una forma efectiva de conectar con los derechos humanos, pues reflejan realidades, brechas, desigualdades e historias de vida. Por eso, las políticas de datos bien diseñadas permiten establecer una base sólida y legítima para garantizar que los gobiernos cuenten con herramientas para promover el desarrollo humano…Considero pertinente que podamos pensar en el gran valor de los datos a través de los siguientes cuestionamientos: ¿Cómo podríamos hacer política pública sin estos? ¿Cómo diseñar respuestas ante los problemas públicos sin un análisis de las múltiples realidades que conviven en un país? y principalmente ¿Cómo gobernar y tomar decisiones responsablemente sin datos? La información fidedigna, accesible y representativa es una condición sine qua non para que las personas tengamos condiciones para ejercer nuestros derechos plenamente.”-Atenas Hernández

La política de datos de Bolivia representa una apuesta por el presente pero con responsabilidad hacia el futuro, y un recordatorio de que la transformación digital no puede hacerse sin estructuras, sin gobernanza, y sin las personas en el centro. América Latina necesita más de estas apuestas, más herramientas, más liderazgos y más visión institucional. Porque los datos no solo cuentan cosas: son insumo estratégico para transformar la realidad social y son la base del ejercicio de derechos.

 

Fuentes:

• OCDE (2023).Data Governance for Growth and Well-being • Statista (2024). How Much Data Is Created Every Day?

• World Bank (2021).Data for Better Lives: World Development Report • Banco Interamericano de Desarrollo (2022). Diagnóstico de Gobernanza de Datos en América Latina y el Caribe • UNESCO (2021). Recommendation on the Ethics of Artificial Intelligence

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